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«la rumbía de la cucaracha»

hay canciones que nacen de la inspiración divina, y otras que nacen... de un "apretón" en el descanso de un partido de fútbol. "la rumbía de la cucaracha" pertenece, sin duda, a este segundo grupo.

todo comenzó en una noche tranquila. jugaba españa contra georgia (la antigua urss, no la de los melocotones). nuestro intrépido protagonista, el "menda lerenda", aprovechó el intermedio para visitar el "trono". lo que no sabía es que ese trono ya estaba ocupado.

**el monstruo del pantano (o del inodoro)**

al levantar la tapa, no encontró la paz. encontró dos antenas negras que se movían como radares de la nasa. una cucaracha. pero no una cualquiera. una "cucaracha jurásica". un t-rex con exoesqueleto que le miró a los ojos y le dijo: "aquí mando yo".

del susto, el "machote ibérico" pegó un grito que se oyó desde murcia hasta san sebastián. y en ese brinco de terror, ocurrió la tragedia: el móvil, que servía de linterna (y de entretenimiento "visual", ejem...), salió volando en un arco perfecto hacia el abismo acuático.

**la rubia, el renault 5 y el caos**

imaginen la escena: el baño a oscuras, iluminado solo por la luz espectral del móvil sumergido en el fondo de la taza. en la pantalla, una impresionante rubia lavando un renault 5 con una esponja llena de espuma. y flotando sobre ella... la cucaracha, que ahora volaba directa a la cara de nuestro héroe.

lo que siguió fue una batalla campal. camisetas del 35º aniversario pisoteadas, pantalones de chándal por los tobillos, manotazos en los "cataplines" (sí, duele solo de leerlo) y un hombre adulto quedándose en "pelota picá" para evitar que el bicho se le metiera por... sitios oscuros.

**el final inesperado (y el sofá)**

y justo cuando el caos era absoluto —hombre desnudo, minga tiesa (por el susto, claro), gritando y manoseándose— se abrió la puerta. y allí estaba ella. la "parienta". la "santa".

¿su conclusión? "¿qué cojones haces, pervertido? ¿te la estás cascando con la rubia metida en el váter?".

el resultado: un móvil mojado, una dignidad perdida, noches de sofá y... ¡este temazo!

dale al play a **"la rumbía de la cucaracha"** y ríete de la desgracia ajena. ¡porque es mejor que te pase a ti!

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